El oxímoron de ser normal

Dinero gratis

Carlo Padial

Libros del silencio, 2010

ISBN: 978-84-937856-9-7

232 páginas

16 euros

Carolina León

Las ciudades: vertederos de ambiciones humanas. Hombres calvos con traje. Mujeres que se desquitan de los desengaños comprando pieles. Ceremonias tan absurdas como el trabajo -ir al trabajo, comer en el trabajo, volver del trabajo-. Un trabajo cultural. El mundo cultural, como summum. Esa maldición, necesario pasaporte para obtener una mínima capacidad de adquirir productos inservibles. Fulanos y fulanas raídos, chaqueteros, embelesados en los escaparates y compulsivos consumidores de café Starbucks. Gente que siempre está deseando pisarte el cogote, no te despistes. Gente alterada, y tú eres el blanco de todas sus alteraciones sanguíneas. Ciudades: espacios donde lo más auténtico que te puede pasar a lo largo del día puede ser un mendigo.

Lo anterior es una lectura personal y diagonal del mundo dibujado por Carlo Padial en Dinero gratis. Puede sonar muy tremendo, pero lo veo más bien como el resultado de imprimir una mirada no conformista, crítica y a la postre asustada sobre la vida del hombre contemporáneo de mediana edad en las grandes ciudades, un retrato sin servidumbres de las tensiones que debe éste soportar, calladito e incluso respondiendo a las expectativas. Hasta aquí, podríamos estar hablando de un inédito de Peter Handke o cualquier relato reciente de corte psicologista-expresionista. Lo que no he contado del asunto es que esa mirada, además, está llena de sarcasmo, agudeza, humor triste. O post-humor.

Estoy leyendo estos días otro libro (del que dejaré otra reseña en su día) que se llama Una risa nueva. Y se lee en él: “Jóvenes con apariencia ingeniosa, ágil, saludable, pero interiormente llenos de odio y rencor, unos auténticos hijos de puta (…)”. Describen a los humoristas que han pasado por el programa Saturday Night Live. Y sin embargo -más lectura en diagonal- creo que describe a los personajes (a un buen puñado) de este Dinero gratis: hombres de mediana edad que no soportan más tanta presión. Así que el ejercicio de Carlo Padial ha consistido en verter de manera muy bestia y elegante a la vez una buena parte de sus fobias en estos relatos: ex novias, franquicias multinacionales del café, camareros cabrones, competidores exitosos (Pavlovsky o el que sabe fabricar mejores cereales), perros que roban los periódicos o la “Cultura”, así, en general. Es un libro indirectamente escrito sobre y a través del miedo a no dar la talla. Es más: es un libro en contra del imperativo de “dar la talla”.

En el centro del mismo hay un cuento en forma de “parte médico”: “Una persona normal”. Esa persona es estudiada por todos sus flancos por atreverse a tomar en serio la vida que (en el mundo de fuera del libro) todos esperan que tenga: quiere un crédito para comprar su casa, acude con buen carácter cada día a su oficina o busca mejoras de un puesto de trabajo al siguiente.

Esos, dentro de este libro, no son normales: porque los personajes de Padial, o todos sus trasuntos, ya se han dado cuenta de la salvajada inhumana que es ese estilo de vida.

Dinero gratis es un libro discreto, no pretende imponerse en ninguna lista ni luchar por ningún premio. Está hecho de mala leche y reservas de mala leche. Algunos de sus relatos no son excelentes y Padial corta abruptamente la mayoría de ellos: como gags humorísticos, sabemos que en la repetición y el mantenimiento de la situación sigue quedando un rastro de comedia. Básicamente, como suele ser la vida: el mendigo que te acosaba volverá a tu vida, por otro camino; las ex novias que cantaban tus debilidades podrán dejar de cantar pero no de acordarse de tus debilidades… Mi favorito, probablemente el mejor cuento, es el que da título al libro: “Dinero gratis”. Cuando ni tu padre ni tu novia te van a dejar tranquilo hasta que les compres un yate y los mantengas, acudes al anuncio que ofrece “dinero gratis”: un oxímoron cargado de culpa, absurdalvicie. Haz una prueba: pon esas dos palabras en tu buscador favorito.

Uno: alucinarás con la cantidad de resultados que aparecen. Dos: espero que no tengas que acudir a las maravillosas soluciones que proponen. Tres: no necesitas ser un amargado para disfrutar de este libro. La lucidez viene dada.

Via: Estado Crítico: El oxímoron de ser normal


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