Chihiro y yo

Si aún no habéis visto “El viaje de Chihiro” no sé que hacéis perdiendo el tiempo aquí. Os la podéis descargar de pelisyonkis. En serio, hacedlo.

Hace cosa de una semana y pico fue mi cumpleaños. Lo digo porque aún me atormenta. Ahora soy adulto, con todas las letras. Horroroso en el sentido peyorativo de la palabra. Cogí el dinero que me habían dado mis abuelos y me corrí como un poseso sin saber muy bien en que gastarlo.

Mi primera parada fue una tienda de merchandising y frikadas varias en Moncloa. Coger la linea 6 circular y bajar en Moncloa fue como volver a casa. Me acorde de todo un verano resumido en dos semanas. En aquella tiendecita me compre un póster, para darle algo de personalidad a mi habitación. Hasta ahora solo tenía las paredes amarillas que tanto sueño me roban en las mañanas soleadas (aunque estas no abunden). Ahora, en mi pared esta ese póster enorme. Y me vuelve loco. El cartel de El viaje de Chihiro, donde aparece Chihiro con su mono de trabajo rojo y una cara que refleja esa madurez adquirida en su viaje.

Me vuelve loco por un motivo. La veo observarme cuando me levanto, cuando entro o salgo de la habitación, cuando voy por el pasillo y mi puerta esta abierta, ella está ahí. Soy como un alumno bajo su atenta mirada. Me recuerda a diario que yo, como ella, estoy metido en medio de un viaje que empezó de forma repentina. Me he tenido que acostumbrar mal y rápido para conseguir sobrevivir en un mundo donde a nadie le importa un bledo si subes o si bajas, pero tienes que hacer tus tareas sí o sí. La pobre Chihiro no tenía ningún amigo allí y sus padres habían desaparecido. Ando más o menos igual que ella.

Lo que nos hace iguales y distintos es que ella, antes de meterse en ese túnel que la llevaría a un viaje de madurez, era caprichosa, cabezona y obtusa. Solo hay que ver como va sentada al principio de la película en el coche. Tuvo que superar todo eso y lo que conllevaba para salir viva de aquel balneario de dioses y monstruos.

Y ahí estamos, ella y yo. Intentando pelear cada día y ganar batallas. Aunque se pierda alguna da igual. Lo importante siempre es tener fuerzas para pelear una vez más.

Via: Me aburris todas tanto: Chihiro y yo


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